sábado, 19 de marzo de 2011

Viable, devolver las aguas cristalinas al río Ameca





En esta entrada damos la palabra al doctor Jorge Legorreta* quien ha sido jefe de la Delegación Cuautémoc, y nos presenta en un artículo publicado en el diario La jornada,** una propuesta para darle vida al río Ameca y al Canal de la Viga.

* * *
Esta crónica histórica retoma y se une a las actuales propuestas para recuperar uno de muchos ríos de la ciudad convertidos actualmente en drenaje de aguas negras. Se trata de uno de los más extensos ríos, dividido en tres tramos con sus respectivos nombres: el primero era canal de la Viga, en la sección ya entubada, que iba desde los embarcaderos de San Lázaro y Roldán hasta Mexicaltzingo (hoy Ermita con la Viga); el segundo es canal Nacional-canal de Chalco y se extiende de este último punto hasta Mixquic; el tercero es Río Ameca y llega hasta las partes bajas del volcán Iztaccíhualt. Este último, el más largo de los tres, aún puede recuperarse. He aquí nuestra propuesta.

El Canal de la Viga, convertido en calzada

Después de varios siglos de existencia, el más esplendoroso canal que unió Chalco con el centro de la ciudad de México fue convertido, entre 1934 y 1940, en una simple calzada. Durante todo el siglo XIX y principios del XX, en medio de una abundante superficie de agua que rodeaba la ciudad existió un canal llamado de la Viga que unió los lagos de Xochimilco y Chalco con un puerto... en San Lázaro, sí en San Lázaro, donde hoy se encuentra nuestra honorable y aguerrida Cámara de Diputados. Las mejores referencias literarias del canal son, sin duda, los capítulos 29, 30 y 36 de la novela Los bandidos de Río Frío, de Manuel Payno, aunque también abundan crónicas de innumerables escritores mexicanos y extranjeros, como Alejandro de Humboldt, Guillermo Prieto, Marquesa Calderón de la Barca, Manuel Orozco y Berra, Paula Kollonitz, Manuel Ribera Cambas, Manuel Altamirano, Luis González Obregón, Antonio García Cubas y Artemio de Valle Arizpe, entre muchos otros.
Muchos años antes, y durante los mismos tiempos de la Ilustración, el citado Segundo Conde de Revillagigedo habría mandado construir al lado del canal de la Viga un hermoso paseo con dos caminos: uno para caballos y otro para caminantes. Dicho canal, que es en realidad un extenso río proveniente de Amecameca, poblado al pie del Ixtaccíhuatl, concluía entonces hasta el Zócalo, en una acequia que engalanaba el edificio del Ayuntamiento. (Ver video “Contaminación de los ríos: caso Amecameca”, recuperado: 21-jul-2010: http://www.youtube.com/watch?v=x0KB_JQ-Tmw ver min. 3:03)
El canal de la Viga alcanzó su esplendor a mediados del siglo XIX cuando se intentó, sin éxito, convertirlo en un canal de navegación fluvial con barcos de vapor. Todavía durante los primeros años del siglo XX, miles y miles de canoas transportaban toneladas de mercancías hasta el centro de la ciudad, provenientes de las “tierras calientes” de Veracruz, Puebla y Morelos; les acompañaban decenas de pasajeros que de Chalco pasaban por Xochimilco, Mexicalcingo, Ixtacalco, Santa Anita, Jamaica, Roldán y finalmente San Lázaro. El canal de la Viga fue entubado exclusivamente en su tramo de 10 kilómetros, que va de la actual calzada Ermita Ixtapalapa a Corregidora, en el Centro Histórico; y decimos “exclusivamente”, porque aún se conservan abiertos 62 kilómetros que van de Ermita Ixtapalapa a las faldas del Ixtaccíhuatl.

La propuesta inicial

El autor de este artículo hace nueve años y decía: “La ciudad puede contar nuevamente con un río limpio. Se trata del río Ameca que nace en las faldas del Ixtaccíhuatl y cuyo cauce concluía en la acequia del Zócalo capitalino. De sus 72 kilómetros, sólo el tramo correspondiente al canal de la Viga fue entubado hacia 1930, pero el resto permanece abierto, la mayor parte con aguas negras y en una porción mínima se realizaron hace años trabajos de recuperación por el Departamento del Distrito Federal. Para ello -decíamos- se requiere construir pequeñas plantas de tratamiento y drenajes paralelos para eliminar las descargas residuales en Amecameca, Tenango del Aire y Temamatla; las descargas residuales podrían ‘entubarse’ en un conducto subterráneo debajo del mismo cauce del río para liberarlo de agua negra y dejar que las aguas cristalinas que descienden del Iztaccíhuatl vuelvan a su cauce.
“En la calzada de la Viga habría que construir un canal no profundo a lo largo del camellón de la actual calzada de la Viga, y continuarlo por Roldán hasta la acequia de Corregidora, al lado del Palacio Nacional” (La Jornada “Un río limpio para la ciudad?”, 7 de febrero, 1997, pág. 32).

El canal Nacional, esfuerzos realizados

En efecto, para ese entonces, el antiguo Departamento del Distrito Federal había rescatado una parte mínima del cauce cercano al Parque Ecológico de Xochimilco, ahí denominado canal Nacional. El agua tratada utilizada provenía de la planta de tratamiento del cerro de la Estrella. Años después, en 1998, y durante la administración del delegado Elio Villaseñor y con el apoyo de algunos cronistas de Iztapalapa, como don Jorge de León Rivera, se rescató el tramo del eje 3 Oriente hasta la avenida Santa Ana; se construyó un drenaje paralelo al cauce de 800 metros y un corredor para deportistas. Con estas incipientes obras, en 2000, la delegación de Ixtacalco hizo pública la propuesta de edificar en un tramo del camellón de la calzada de la Viga un canal artificial con agua tratada. Sin embargo, este proyecto no pasó del papel. A partir de 2002, la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana se sumó a los esfuerzos por la recuperación del canal Nacional al comenzar, en el ámbito académico, la elaboración de un proyecto. Se sabe que también existen esfuerzos provenientes de algunas organizaciones gremiales de arquitectos. Por último, celebramos que el actual jefe sustituto del Gobierno del Distrito Federal, licenciado Alejandro Encinas, haya anunciado como parte de sus próximas acciones prioritarias la recuperación de una parte del canal Nacional.

Posible, la restauración

Durante el tercer Congreso de Cronistas, que tuvo lugar entre el 24 y 26 de noviembre de 2004 en el Museo de la Ciudad de México, reiteramos la propuesta de restaurar la totalidad del río Ameca y construir un canal artificial sobre una parte del canal de la Viga, como se ha hecho con ríos abandonados en otras grandes ciudades del mundo. Para ello -se insistió- es indispensable construir un drenaje bajo el cauce del río Ameca con la finalidad de llevar por ese conducto las descargas residuales que se vierten sobre sus aguas y, una vez saneado el cauce, canalizar el agua de los deslaves de los volcanes complementada con el agua tratada de la planta del cerro de la Estrella.
En algunos tramos del camellón de la calzada de la Viga habría que construir un canal de cinco metros de ancho que devuelva parte del paisaje lacustre perdido y a sus lados edificar áreas verdes, recreativas y gastronómicas.
Para responder las justificadas dudas sobre la viabilidad del proyecto, sólo habrá que conocer la recuperación del río de San Antonio, Texas, que consiste en un simple canal de concreto de siete metros de ancho y dos de profundidad; tal obra representa una de las más importantes fuentes de divisas de esa antigua ciudad mexicana. Por otra parte, y guardando las dimensiones, los ríos recuperados que atraviesan París y Roma son hoy modernos canales de concreto.
Hacer realidad este anhelo ciudadano sólo requiere de las decisiones para destinar a ello una pequeña parte de los millonarios presupuestos públicos y financiamientos privados. Un río de agua limpia y cristalina para la ciudad recuperaría nuestra memoria histórica, aprovecharía el agua y fortalecería nuestra relación con la naturaleza.
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* El arquitecto Jorge Legorreta, especialista en Planeación Urbana, maestro en sociología y doctor en urbanismo, nos habla del libro Ríos, lagos y manantiales del Valle de México y de la exposición “Transformación lacustre de la Cuenca de México, siglos XVI al XXI”.
** Para consultar este texto en La Jornada:
http://www.jornada.unam.mx/2005/11/27/a02n1cul.p
En la liga que anexamos para que nuestros lectores puedan escuchar una entrevista que le hicieron en el Instituto Mexicano de la Radio.
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Imagen 1: Litografía de la Garita, el embarcadero y el Canal de la Viga.
Imagen 2: Trajineras en el Canal de la Viga.
Imagen 3: Canal y embarcadero de Roldán.
Imagen 4: Río Ameca, diario La Jornada.

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La única esperanza: Vuelta a la ciudad lacustre




En el número 1793 de la revista Proceso, el maestro José Emilio Pacheco, premio Cervantes 2010, nos habla "de la violencia ciega que amenaza con destruirlo todo (y) nadie incluye la desolación y la desesperanza que engendra vivir, sobrevivir, en un lugar donde toda fealdad tiene su asiento", se refiere con tristeza a la Ciudad de México. Sin embargo dice que hay una esperanza: volver a la ciudad de los lagos.

Nos dice que "cinco siglos de lucha contra el agua han dado su fruto amargo... Nadie puede creer que en el horror actual hubo lagos y ríos. Hoy los cuadros de José María Velasco (ver arriba) y los otros pintores del paisaje se dirían productos de la imaginación".

Pacheco señala que "parece literatura fantástica leer que la capital tuvo un puerto, San Lázaro (foto 2, ver liga***); que el presidente Juárez se halló en peligro de ahogarse al zozobrar el vapor que lo conducía a Texcoco; o que hay una carta de Pedro Henríquez Ureña en que narra a su joven amigo Alfonso Reyes su travesía en lancha del Zócalo a Xochimilco".

José Emilio Pacheco da cuenta del viejo proyecto, el Proyecto Texcoco que diseñó el ingeniero Nabor Carrillo Flores, rector de la UNAM (1953-1961), y hermano de Antonio Carrillo Flores (Secretario de Hacienda entre 1952 y 1958). Fue el arquitecto Teodoro González de León, miembro de El Colegio Nacional y creador de El Colegio de México, la Universidad Pedagógica Nacional y el Fondo de Cultura Económica, entre muchas otras obras, quien formuló a partir del proyecto de Nabor Carrillo, la propuesta para resolver los tres problemas capitales de la ciudad: "evitar las inundaciones, satisfacer el abastecimiento de aguas sin recurrir a otras cuencas y frenar el hundimiento de la ciudad".

Para nuestra desgracia -dice Pacheco- el proyecto Texcoco fue sustituido por una obra totalmente opuesta a la cual se aplicaron todos los recursos: "el Drenaje Profundo que deja escapar 90 por ciento del agua penosamente subida a un valle a 2 mil metros de altura".

Para Pacheco "hoy más que nunca es necesario revivir el gran plan de los lagos. La mancha urbana invadió el vaso de Chalco, una y otra vez anegado por las aguas negras, pero quedan huecos suficientes para la reinvención de la ciudad lacustre". Como sabemos, muchas veces la política va en contra de las propuestas de nuestros científicos y artistas. ¿Podríamos convivir con lagos pequeños, limpios, que reciclaran el agua de las lluvias y aquella que desperdiciamos brutalmente? ¿Podríamos vivificar la salud de la ciudad en cuanto a agua y aire?

En nuestra próxima entrada daremos la palabra a una vieja propuesta del arquitecto Jorge Legorreta, exjefe de la delegación Cuauhtémoc quien propuso recuperar el río Ameca y el canal de la Viga.
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Imagen 1: Camino a Chalco con los volcanes -José Ma. Velasco, 1891- en RedEscolar. A la izquierda el lago de Texcoco y al centro a la derecha el lago de Chalco.
Imagen 2: Una reconstrucción sobre un mapa de Google del canal de Roldán, la acequia, y el Puerto de San Lázaro.
*** Ver liga: Los Bandidos de Río Frío de Manuel Payno:

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viernes, 11 de marzo de 2011

Nota biográfica del General Paulino Navarro Serrano


Nació en Autlán en el año 1892, donde cursó la instrucción primaria en la Escuela Elemental y Superior para Niños dirigida por la ameritada maestra María Mares Germán.


De cuna humilde, trabajó como mozo en casa del doctor Alfredo Uribe, de donde se separó para ayudar a su hermana Lucía en sus labores como maestra en el Instituto del Sagrado Corazón del padre Manuel C. Silva y dedicando los sábados y domingos a la zapatería.


Luego fue maestro del propio Instituto del Sagrado Corazón, pasando enseguida, también como maestro, a la escuela oficial de la que era directora la profesora María Mares.


Posteriormente partió a Cuautitlán, donde continuó con el magisterio, de ahí se trasladó a Colima, cursando la carrera de maestro normalista en la escuela Porfirio Díaz, donde se titula pero, estando allá, abraza la carrera de las armas sentando plaza como pagador del regimiento.


Cuando la lucha revolucionaria se ubicó en el norte del país se encontraron en acciones de armas Paulino Navarro y Marcelino García Barragán; Paulino conocía la trayectoria de su paisano y lo convenció de que formalizara su carrera en el Colegio Militar.


En Ciudad Juárez fungió como jefe del Servicio Aduanal, entre tanto fue ganando ascensos y, ya siendo brigadier, fue destinado a la ciudad de México como comandante militar de la plaza.


Habiendo estallado la rebelión delahuertista fue enviado a Jalisco bajo las órdenes del general Lázaro Cárdenas del Río a combatir la infidencia encabezada aquí por el jefe de las operaciones militares en el estado, general Enrique Estrada.


Con una fuerza numéricamente inferior, las fuerzas leales trabaron combate con las rebeldes, al mando del general Rafael Buelna, en el puertecito de Huejotitlán, cerca de Teocuitatlán de Corona. En esta acción murió heroicamente el general Paulino Navarro al asaltar un nido de ametralladoras enemigas el 23 de diciembre de 1923.


En su honor al haber muerto en defensa del gobierno legítimamente constituido el otrora Autlán de la Grana, desde el decreto del Honorable Congreso del estado de Jalisco del 19 de julio de 1939, ostenta el nombre de Autlán de Navarro.


Una escuela primaria, una colonia, dos calles y el parque conocido como Alameda, en Autlán, llevan su nombre. Además, en el barrio de Tultenco de la ciudad de México existe una colonia llamada Paulino Navarro y el mercado municipal de Ciudad Guzmán también lleva el nombre de este personaje.

Texto tomado del libro Ciudadanos distinguidos de Autlán.

Reproducimos fielmente el texto del blog CulturAutlán de Guillermo Tovar Vázquez.








  • Foto 1: Escultura en bronce del general revolucionario Paulino Navarro (1892-19 de julio de 1939) Para leer su biografía haga clic aquí.
  • Foto 2: Calle Paulino Navarro en Autlán, Jalisco.
  • Foto 3: Escuela Primaria "Paulino Navarro".
  • Foto 4: Placa conmemorativa de la inauguración de la escuela primaria (11 de diciembre de 1960).
Las fotos son de Guillermo Tovar Vázquez, a quien le enviamos un afectuoso saludo y nuestro agradecimiento, desde el Barrio de Tultenco.

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De la Colonia Paulino Navarro, DF... para Autlán de Navarro, Jalisco

Fue gracias a la red que pudimos establecer contacto Guillermo Tovar Vázquez, autlense y bloguero, y un servidor, editor de la bitácora electrónica del Barrio de Tultenco.

Este ha sido nuestro intercambio vía correo. Nuestro primer contacto se dio por medio de un comentario de Guillermo en este blog en el que nos preguntaba:

GTV: ¿Sabe alguien si la colonia Paulino Navarro lleva ese nombre en honor de un militar revolucionario originario originario de Jalisco. Yo soy de Autlán de Navarro lugar donde nació el personaje que comento y no sabía que en el DF existiera una colonia con su nombre. Saludos.

JCR: Hola Guillermo: En efecto en la delegación Cuauhtémoc (la más céntrica del DF) existe una colonia con el nombre de Paulino Navarro. Es una colonia pequeña vecina de la Vista Alegre. Ambas comparten lo que alguna vez fue una islilla en el lago de México-Tenochtitlan.
Para mayor información puedes leer sobre sus orígenes.



Por cierto, mucho te agradecería nos enviaras cualquier información relacionada con Paulino Navarro.
Gracias por visitar el blog.

GTV: Hola, Juan Carlos:
Te envío una liga a mi blog, donde publiqué una breve biografía de Paulino Navarro


Autlán desde 1939 se llama Autlán de Navarro en honor a él, además de que varios lugares aquí llevan su nombre. En otro correo te mandaré fotos de monumentos y placas alusivas a este personaje, por si te sirven de algo.
Saludos y gracias por contestar.

JCR: Caray, Guillermo:
Esta es una de las cosas por las cuales agradecer a Internet: la posibilidad de contactar y conectar con gente que a veces está haciendo algo parecido a lo que uno hace. Te pido tu autorización para la publicar la información que tienes en tu blog. Por supuesto que haremos la correspondiente referencia de tu trabajo.
Muchas gracias y quedamos en espera de tus imágenes y de tu autorización para la publicación de tus textos. Por cierto hace mucho pasé por Autlán y se me hizo un lugar encantador. Recuerdo haber tomado una deliciosa bebida que no olvido: agua de coco fermentada a la que se agregaba los granos de la granada y cacahuate molido.
Muchas gracias y un abrazo desde la ciudad de México.

GTV: Claro que puedes usar la información de Culturautlán. Esta semana te mando algunas fotos, nada más déjame hacerme un espacio para ir a tomar las de la escuela y la Alameda.
La bebida que mencionas es la llamada tuba. Es típica del Occidente de México, aunque es más común en el estado de Colima. Aquí en Autlán todavía hay un par de señores que la preparan y la venden; sobra decir que es deliciosa en el calorcito del verano costeño.
Coincido contigo en el agradecimiento al Internet; sin él no me hubiera dado cuenta de que allá en la capital también está presente el nombre de este autlense.
Seguimos en contacto, próximamente "presumiré" en mi blog el hallazgo de la colonia Paulino Navarro con una liga a tu blog.
Saludos.

GTV: Por fin te envío las fotos de lo que hay en Autlán referente a Paulino Navarro. También descubrí que el mercado municipal de Ciudad Guzmán, en el sur de Jalisco, lleva el nombre de este personaje.
Saludos

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Estos han sido los correos que hemos intercambiado. Y pues ahora subo las fotos para darlas a conocer a los vecinos del Barrio de Tultenco. (A partir de ahora pongo la liga permanente al blog de Guillermo Tovar Vázquez: Culturautlán.




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lunes, 7 de marzo de 2011

El Huarache de Jamaica




Doy cuenta a todos los lectores del vínculo que estamos por establecer con una institución en lo que se refiere a comida popular y que es conocida y reconocida por mucha gente en el Distrito Federal: El Huarache de Jamaica (Torno 166, col. Artes Gráficas). Esta es la primera comunicación que tuvimos vía correo electrónico el Sr. Francisco Estrada Reyes y un servidor. A continuación nuestro primer mensaje.

Estimado profesor Rangel:

Soy Francisco Estrada Reyes, estoy investigando la historia del barrio de jamaica y el canal de la viga para un trabajo que estamos desarrollando en El Huarache de Jamaica, una cadena de restaurantes típicos que seguramente usted conocerá siendo vecino.

He leído su página Amigos del barrio de Tultenco y me interesa mucho ponerme en contacto con usted para intercambiar información que pueda sernos útil en el trabajo que ambos realizamos.

Agradeceré en todo lo que vale, la posibilidad de lo anterior para lo cual pongo a sus órdenes (en el teléfono tal) y el correo electrónico que encabeza el presente.

En espera de sus noticias, le envío un cordial saludo.

Francisco Estrada Reyes
Mercadotecnia
El Huarache de Jamaica


Respuesta

Hola Francisco:

Pues sí, en efecto, soy cliente de El Huarache de Jamaica desde hace muchos años. Y junto con algunos otros vecinos de la zona hemos venido realizando una investigación que esperamos sea valiosa para los habitantes de las colonias que se hayan ligadas al mercado de Jamaica y al Canal de la Viga.
Así que pues tú dices.

Este es mi correo y estoy a tus órdenes. Yo vivo muy cerca del Huarache, en la colonia Vista Alegre, que precisamente queda al otro lado de la Viga.

Te mando un saludo cordial y a ver que podemos hacer para este intercambio de información.

* * *

Bueno, pues les cuento que Francisco (ya nos hablamos de tú, como buenos vecinos y camaradas) y su servidor tuvimos ya un primer encuentro. De él parte la propuesta de recuperar la historia de este insigne sitio, desde sus orígenes hasta el presente. Visité sus oficinas que se ubican en la parte superior de El Huarache de Jamaica, y por su conducto me enteré -en una visión ráfaga- de esta fascinante historia ligada a todos los que vivimos por el rumbo. Ahora comienza a quedarme clara la historia de los orígenes de este bocadillo de origen prehispánico: es cierto, no es un tlacoyo, tampoco es un sope, se le puede llamar garnacha, pero el nombre de Huarache es una creación de su fundadora Doña Carmen Gómez, originaria de Milpa Alta, que llegó a las inmediaciones de Jamaica allá en los años 30, cuando el Mercado de Jamaica estaba aún sobre el Canal de la Viga.

Tenemos que reunirnos para planificar cómo podemos recrear y darle vida a esta historia. No le dije a Francisco, pero ahora lo recuerdo, las veces que después de una francachela, estuvimos contemplando desde las 6 de la mañana toda la labor que se hacía y se hace para deleitar a los comensales que llegan al Huarache: colocar y prender el carbón del gran comal, amasar la masa, preparar el frijol, bajar las sillas y bancos de las mesas, colocar servilletas en los despachadores, preparar las salsas y el café de olla, hacer el consomé de menudencias de carnero (¡una verdadera delicia!), llenar los refrigeradores de refrescos y cervezas, dejar el lugar limpio y atractivo para los clientes.

Por fin entrábamos a las 8 de la mañana a pedir nuestro delicioso Huarache con costilla o sin ella, con una rica salsa roja y/o verde que se freía junto con el huarache, y una cerveza toda sudada, bien fría. Las horas y minutos de espera tenían su recompensa.

Esta historia, continuará...

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La Colección: “Memorias del Barrio de Tultenco” está planeada para la publicación de fascículos temáticos en los que se abordarán:
• Los personajes ilustres que dan nombre a las calles del Barrio de Tultenco;
• La historia de su fundación y desarrollo urbano;
• El patrimonio edificado;
• El patrimonio inmaterial;
• Los relatos de nuestros vecinos;
• Personajes inolvidables del Barrio;
• Memoria visual (imágenes antiguas y contemporáneas)

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Colección Memorias: Fascículo 2

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